Noticias : Lo que este chico ha sufrido en el colegio te revolverá las tripas. ¡No podrás contener las lágrimas!

Lo que este chico ha sufrido en el colegio te revolverá las tripas. ¡No podrás contener las lágrimas!

¡Pobrecito!

Publié le par EspanolBuzz dans Noticias
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Lo que este chico ha sufrido en el colegio te revolverá las tripas. ¡No podrás contener las lágrimas!

El joven Jonathan Destin era en apariencia un chico feliz. El adolescente vivía con sus padres en Marquelle-les-Lille, un pueblecito del norte de Francia. Pero tras esa fachada se escondía una triste realidad. ¡Las apariencias engañan! Esto es así porque lo cierto es que Jonathan fue víctima de acoso durante más de 6 años.

Su particular calvario comenzó en el último curso de primaria. De la noche a la mañana los demás alumnos de la clase comenzaron a ridiculizarlo y a reírse de él. Al principio, simplemente por su nombre, después por su peso, y después por sus notas. Cualquier cosa relacionada con él era motivo de insulto. Jonathan lo recuerda así: “A los 11 años pesaba 70 kilos y por eso en la cafetería me decían que mi destino era convertirme en un cerdo asqueroso mientras me daban patadas por debajo de la mesa”.

Un buen día intentó rebelarse y defenderse de los que le atacaban. El resultado no fue el esperado y acabó golpeado y molido a palos. Hasta tal punto fue traumático que Jonathan no se atrevió a volver a enfrentarse a ellos. Sin decir una palabra, se dedicó a soportar y encajar todo tipo de golpes y abusos. Al salir del colegio comenzó además a ser víctima de robos y chantaje. Una banda organizada de chicos más mayores que él, se dedicaban a asediarle para robarle el dinero. “Mi madre me daba 5 euros para comprar un bocadillo a mediodía. Yo tenía que dárselos. Me esperaban y me los encontraba en cualquier esquina” Durante muchos meses se quedó sin comer por dar el dinero a los matones. Poco a poco se fue encerrando en su soledad, se sentía incapaz de pedir ayuda porque sentía miedo y vergüenza.

Hasta que llegó aquél horrible 21 de febrero de 2011, cuando los acontecimientos dieron un giro aún más dramático. Por aquél entonces Jonathan tenía ya 16 años. A la hora del almuerzo, la banda de indeseables lo rodeó al salir del colegio. “Me atraparon en una calle muy estrecha, que está cerca de mi casa y que era casi como un túnel. Intenté huir pero uno de los matones me lo impidió. Me quitaron el bocadillo y me pusieron una pistola en la sien”. Cuando estaba completamente aterrorizado le dijeron que si al día siguiente no les daba 100 euros matarían a mis padres. Atrapado en lo que él creía un dilema sin salida, solo vio una solución para terminar con aquella pesadilla: acabar con su vida.

Al día siguiente se hizo con un litro de alcohol de quemar y se fue a un parque. Allí se roció con el alcohol y encendió una cerilla. Comenzó a arder de inmediato. El joven recuerda: “Me sentía tan mal que en mi interior sentía que esa era la única salida. Quería convertirme en humo y desaparecer. Quería que todo terminase. No podía más con mi vida. Pero el dolor era insoportable. Veía como se me desprendían trozos de piel y como me rodeaban llamas de más de 2 metros”. Impulsado por el instinto de supervivencia, Jonathan se lanzó a un canal próximo donde fue auxiliado in extremis por unos testigos de la escena. “Una señora y su hija me lanzaron un cable al que me agarré hasta que llegaron los bomberos”.

Jonathan, con quemaduras de tercer grado en el 72% de su cuerpo permaneció en coma durante casi tres meses. Sufrió más de 20 operaciones quirúrgicas y estuvo hospitalizado cinco largos meses. Después de varios trasplantes de piel y multitud de cirugías reparadores, aún está gravemente herido y deberá volverá a aprender a andar, a utilizar los brazos y las manos, a comer y en general, a hacer todos los movimientos cotidianos.

Pero Jonathan es un luchador y está decidido a no arrojar la toalla. Lamenta amargamente su acción desesperada y se culpa por no haberse sincerado con sus padres, amigos o profesores. Pero lo que sí que tiene claro es una cosa: no permitirá que otros chicos corran la misma suerte que él.

Para animar a las víctimas de acoso y violencia a hablar y a denunciar su situación, con 18 años ha escrito un libro en el que cuenta su calvario y su historia, para alertar sobre lo importante que es no resignarse y denunciar a los acosadores. Quiere que los niños no sientan vergüenza ni miedo de hablar. También anima a los adultos a reconocer las señales de alerta y a tomar en en serio lo que sus hijos les dicen.

Tras el espantoso drama, los padres de Jonathan fundaron una asociación y el mismo Jonathan ha creado una página en Facebook para que las víctimas de acoso puedan contactar con él. En la actualidad continúa recuperándose poco a poco y espera que su libro pueda ayudar a las víctimas de acoso de todas las edades. A sus 21 años, Jonathan sueña con encontrar un empleo que le guste y fundar su propia familia para poder tener al fin una vida normal.

Mira una entrevista que Jonathan concedió a una cadena de televisión.

¿Te has sentido conmovido o identificado con la historia de Jonathan? Comparte tu opinión sobre el tema y déjanos tus comentarios. Gracias.

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Source: http://www.ayoye.com/videos/ce-que-cet-ado-a-subi-a-l-ecole-est-a-vomir-je-n-arrivep-pas-a-retenir-mes-larmes-pour-lui

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