Noticias : ​Su hija de 4 años llamó viejo a este hombre. Pero ¿qué le respondió éste? ¡La mamá se quedó alucinada!

​Su hija de 4 años llamó viejo a este hombre. Pero ¿qué le respondió éste? ¡La mamá se quedó alucinada!

Una escritora es sorprendida por la empatía que muestra su hija a un hombre de edad

Publié le par EspanolBuzz dans Noticias
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Su hija de 4 años llamó viejo a este hombre. Pero ¿qué le respondió éste? ¡La mamá se quedó alucinada!

Tara Wood de 40 años y con 7 niños, es un ama de casa y también escritora. Recientemente compartió una experiencia sorprendente.

“Justo antes del cuarto cumpleaños de mi hija Norah, hemos vivido una experiencia inolvidable.

Yo venía de pasar a recogerla de la guardería cuando ella hizo que me fijara en un anciano que caminaba muy despacio por el parking.

Norah me dijo que le encantaban las personas mayores porque caminaban despacio como ella y porque tenían la piel suave como ella. “Ellos morirán pronto y por eso los voy a querer antes de que mueran”.

Fue un poco extraño escuchar esas últimas palabras pero la intención con que las dijo me llegó al alma.

Emocionada por su empatía, hablé de ello en Facebook. ¡Yo ignoraba entonces hasta qué punto era importante para ella!.

Al día siguiente, día de su cumpleaños, de vuelta a casa me preguntó si podíamos parar en la panadería para comprar unos cupcakes para ella y sus hermanos.

¿Cómo decirle que no, si era su cumpleaños?

Entonces la senté junto a su hermana en una de esos carritos con cesta que parecen un cochecito y fuimos al departamento de pastelería. Después de coger los pasteles, nos detuvimos en una estantería de productos rebajados.

Yo estaba mirando los productos mientras que Norah saludaba feliz a un viejecito diciéndole que era su cumpleaños.

Él se volvió y le dijo “Mi enhorabuena pequeña, ¿y cuántos años cumples?”

Ellos hablaron unos minutos, y después le deseo un feliz cumpleaños antes de irse.

Volvimos a cruzarnos con él un poco más lejos y entonces le presenté a mi hijita. Ella le preguntó si podía hacerse una foto con él para su cumpleaños.

Un poco confundido al principio, el señor estaba encantado de que le prestaran atención.

Entonces yo les tomé una foto. Norah le beso la mano y se la puso en la mejilla. Pregunté al anciano por su nombre y nos dijo que le llamásemos Dan. Norah y él continuaban charlando, como dos viejos amigos.

Le di las gracias por habernos dado algo de su tiempo. En ese momento, comenzó a llorar y nos dijo. “No, no. Gracias a ustedes. Es el mejor día que he pasado desde hace mucho tiempo. Usted me ha hecho muy feliz señorita Nora”.

Después se hicieron unos mimos y nos despedimos.

En casa, compartí este encuentro con mis lectores de Facebook, con una foto de ellos.

Esa tarde, recibí un mensaje de una lectora que había reconocido a M. Dan.

Su esposa Mary, había muerto en marzo, y desde entonces, él estaba casi siempre solo. Ella quería hacerme saber que seguramente el Sr Dan, estaría muy emocionados por la amabilidad de mi hija. Que estaba muy necesitado de cariño y que no la olvidaría.

Le pedí su número de teléfono y lo llamé unos días más tarde.

Hemos ido a visitar al Sr Dan. Había ido a cortarse el pelo, se había afeitado y estaba bien vestido. Había rejuvenecido diez años.

Había preparado una mesa para mi hija, con papeles y lápices. Después le pidió que le hiciera dibujos para ponerlos en la nevera.

Pasamos tres horas con el Sr Dan. Ese día, fue muy amable y paciente con mi hija pequeña, tan llena de energía.

Antes de que nos fuéramos, cortó la única rosa florecida que había en su porche y pasó más de 10 minutos quitándole las espinas antes de ofrecérsela a Norah.

Ella ha conservado esta rosa, que ahora está seca, en una bolsita bajo su almohada.

Todos los días, Norah pregunta y se preocupa por él. Si estará solo, si tendrá frío o incluso si tendrá queso para sus sándwiches. Ella quiere que Dan sepa que desea que esté bien y sienta que lo quiere.

El señor Dan también se preocupa por ella. En una de sus últimas visitas, él nos comentó que desde que murió su esposa, dormía muy mal, pero que desde que conoció a mi hija, las cosas habían cambiado.

“Norah me ha curado”, me dijo el anciano.

Yo no podía hablar y las lágrimas rodaban por mis mejillas.

Son sesenta y ocho años los que les separan aunque sus corazones y sus almas están unidos. Norah y yo le hemos prometido ir a verlo cada semana.

Yo lo he invitado a venir a celebrar el día de Acción de Gracias con nosotros. Él ahora es parte de nuestra familia y como también dice Norah “todos le queremos”.

Hablar a un extraño puede llevar a una hermosa amistad. ¡Deberías hacer la prueba!”.

¿Crees que las personas mayores reciben todo el cariño y respeto que merecen? ¿Qué te parece la actitud de Norah? ¡Queremos saber tu opinión!

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Source: Ayoye · Crédit Photo: Ayoye

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